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Abu Dhabi, UAESaturday 17 November 2018

Fue injusto que un jugador de la talla de Cristiano Ronaldo fuera abucheado por la afición madridista, pero demostrará a los que dudan que están equivocados

Poco después de que Cristiano Ronaldo fichara para el Manchester United en 2003, mi padre viajó desde Uruguay para verme jugar. Asistió a un par de partidos en Old Trafford y le fue permitida la entrada a una de nuestras sesiones de entrenamiento en Carrington.
Photograph by Andrea Comas / Reuters
Photograph by Andrea Comas / Reuters

Poco después de que Cristiano Ronaldo fichara para el Manchester United en 2003, mi padre viajó desde Uruguay para verme jugar. Asistió a un par de partidos en Old Trafford y le fue permitida la entrada a una de nuestras sesiones de entrenamiento en Carrington. Papá era un ex jugador profesional y se mostró especialmente interesado en la forma en cómo estaba cambiando el fútbol. También quería ver mi progreso. El entrenador, Sir Alex Ferguson fue amable con él, incluso intentó dirigirle algunas palabras en español.

Después de una semana en Manchester y una sesión de entrenamiento, mi padre señaló a Cristiano Ronaldo y dijo: “Diego, cuando este joven empiece a acertar en la portería, no parará de hacerlo”.

Había estado observando a Ronaldo, que, como yo, se quedaba entrenando después de la sesión de entrenamiento con el equipo. Los dos trabajábamos para obtener lo mejor de nosotros mismos, lo cual significaba practicar el tiro a portería la mayor parte del tiempo. La práctica hace al maestro, esto es lo que aprendí de niño chutando una pelota de tenis contra una pared. Ello me ayudó a saber utilizar ambos pies.

Ronaldo chutaba el balón desde lejos que, excepcionalmente, entraba en la portería manteniendo su trayectoria ascendente. No superaba la barrera de entrenamiento con efecto, sino que le daba al balón con verdadera fuerza y rapidez. La mayoría de pelotas no entraban en la portería, pero algunas sí. Esto es lo que hizo que mi padre hiciera el comentario – se fijó en Cristiano entre todos los grandes jugadores del club. Y tenía razón.

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Me pidieron que tradujera para Cristiano cuando llegó a Manchester procedente de Portugal, puesto que no sabía hablar inglés. Él y el brasileño Kleberson eran los nuevos. También hubiera sido el traductor de Ronaldinho, otro brasileño que iba a venir a Old Trafford pero que al final fichó para el Barcelona y no lo hizo tan mal.

Ronaldo era un buen tipo y todavía lo es. Siempre nos hemos hablado cuando nuestros equipos se han enfrentado. La ambición que demostró desde el principio en el United le ha llevado muy lejos – son pocos los jugadores que han sido considerados los mejores por dos clubs ganadores de la Liga de Campeones.

No nos relacionábamos mucho, pero le veía en Mottram Hall, un hotel rural cerca de Manchester donde yo solía jugar al golf. Cristiano jugaba allí al billar, normalmente con su hermano que viajaba desde Madeira para visitarle. Ronaldo era muy competitivo y, seguramente, también quería ganar al billar. Este espíritu competitivo y ambición le convirtieron en el jugador y la persona que es hoy en día. Le llevaron a la cima, a ser uno de los dos mejores jugadores del mundo junto a Lionel Messi.

La ambición de Cristiano, su ego y su deseo de ser el mejor no son atributos comunes en todo el mundo y Cristiano no gusta a todos, pero estos aspectos de su carácter le han ayudado. Yo aconsejaría a cualquier jugador joven que se fijara en sus otras cualidades: su dedicación, su profesionalidad, su afán de mejorar. Nunca es noticia fuera del terreno de juego. Permanece dedicado al deporte al que ha aportado tanto y nunca ha perdido la concentración, nunca ha perdido el afán de seguir mejorando, incluso después de ganar numerosos trofeos.

Hay un aspecto de su juego que preferiría que no hubiera cambiado. Cuando jugaba con él y en sus primeros años en el Madrid, regateaba a los jugadores, más como hace Messi. Ahora es más un acabador de jugadas, un asesino frente a la portería. Messi también lo es, pero tiene además la capacidad de regatearse a dos o tres jugadores y cambiar el rumbo de un partido.

Cristiano no está pasando por el mejor momento de su carrera. No consigue mantener un promedio de un gol por partido como en los últimos años. Esto pasa. Todos los futbolistas tienen mejores y peores rachas. Me sorprendió que algunos aficionados del Real Madrid lo abuchearan por fallar una oportunidad durante el partido contra el Athletic de Bilbao la semana pasada y también en el encuentro contra el Cultural Leonesa en la copa. No creo que sea justo.

Cristiano ha sido un gran éxito para el club, el mejor jugador de un equipo que ha ganado dos Ligas de Campeones - el trofeo más importante en el Bernabéu. También ha ganado la Liga y la Copa del Rey. El Madrid hubiera sido mucho más débil sin él en los últimos siete años. Los fans del Madrid tienen la suerte de verlo jugar.

No es una sorpresa que la afición rival lo abuchee con la intención de poner nervioso a un jugador de su talla. Esto es una señal de respeto puesto que no silbaría a un sustituto que no supusiera un peligro para su equipo, pero que los abucheos procedan de los propios aficionados de su club es algo totalmente distinto y es lo último que desea cualquier jugador. Necesitas que tus fans te apoyen, que crean en ti cuando las cosas no van muy bien, y te ayuden de este modo aumentar tu confianza. ¿No es esto lo que significa la palabra “apoyo”?

Algunos de los que abuchean deberían mirarse a sí mismos. ¿Es que siempre rinden al máximo en el trabajo? ¿Les gustaría ser abucheados delante de los demás cuando no rinden al 100 %? Los seres humanos cometemos errores, tenemos días malos.

Me hizo gracia su reacción cuando Álvaro Morata anotó el gol de la victoria en los últimos minutos frente a un increíble Athletic de Bilbao. Dio la impresión de que levantaba el brazo para pedir fuera de juego. Un canal de televisión catalán aprovechó este hecho para señalar que Cristiano no estaba contento de que su propio equipo marcara. No dejó una buena impresión y fue criticado en los medios sociales, pero fue injusto. Creo que esta fue su manera de celebrar el gol.

Cristiano era y sigue siendo un gran jugador. Le encanta el fútbol y espero que la crítica le motive para demostrar lo equivocados que están todos. Y estoy seguro de que lo hará.

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